Las Islas Gálapagos y la Teoría de la Evolución de Darwin

Las Islas Gálapagos están estrechamente asociadas con el nombre de Darwin porque los animales y plantas que viven en estas islas proporcionaron pistas a Darwin para formular su teoría de la evolución por medio de la selección natural. Gálapagos es un grupo de 19 islas volcánicas del Pacífico en el ecuador, a unos 1000 km al oeste de Ecuador de América del Sur. Al ser volcánicas, no había vida en ellas cuando se formaron; todos los organismos que viven actualmente en las islas son descendientes de aquellos que vinieron del continente sudamericano. Darwin visitó estas islas en 1835 durante su viaje alrededor del mundo en el HMS Beagle y se quedó durante cinco semanas, estudiando y recolectando muestras de plantas, animales y rocas de las islas. Sus estudios detallados de las colecciones a su regreso a Londres, particularmente en tortugas, cucuves y pinzones, revelaron que todas estas especies que vivían en los Galápagos eran endémicas de la isla y no se encontraban en ningún otro lugar del mundo, pero todas se parecían mucho a las especies presentes en el continente sudamericano. Esta comprensión le hizo especular que los habitantes de Gálapagos, después de llegar del continente, evolucionaron en diferentes especies a lo largo de los años, moldeados por el entorno de las islas. Visualizó los cambios evolutivos como resultado de la competencia entre individuos bajo condiciones ambientales cambiantes, que actuaban como un agente selectivo. Bajo tal selección, aquellos individuos que poseían variaciones favorables sobrevivieron y se reprodujeron, transmitiendo sus variaciones a sus descendientes, y aquellos que no las tenían fueron eliminados. A lo largo de los años, el concepto de evolución se ha convertido en uno de los conceptos más importantes, poderosos y unificadores de la biología.

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